viernes, 5 de diciembre de 2014

Caso Murias-Longueville: Declaró la hermana de Murias

María Cristina Murias, hermana de uno de los curitas asesinados en Chamical en pleno proceso militar, declaró ayer en el Tribunal Oral Federal de La Rioja en el marco de un nuevo juicio contra el ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, Ángel Ricardo Pezzetta. “La muerte de mi hermano fue irreparable, injusta e inesperada… los Cruzados de la Fe fueron los instigadores de esto, y la persecución viene desde el año 72” declaró Murias.

En la mañana de ayer continuó el juicio de Lesa Humanidad, contra el ex alférez Pezzetta imputado por el asesinato de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville.

Frente al tribunal estuvieron presentes por la Fiscalía general subrogante, Darío Illanes; por la defensa, Juan Carlos Pagotto; por la querella María Elisa y Viviana Reinoso, Adriana Mercado Luna, y por la Secretaría de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Bugeau. Asimismo, estuvo presente el secretario de Derechos Humanos Délfor Brizuela, la asociación de ex presos políticos, entre otros.

En primera instancia declaró la hermana del párroco Carlos de Dios Murias, María Cristina Murias, quien se extendió en su declaración alrededor de dos horas, en las cuales respondió todas las preguntas de las partes inclusive las que le hizo el mismo imputado, Angel Ricardo Pezzetta, quien actúa como co- defensor en este proceso.

“Mi hermano estuvo en Chamical desde mayo del 76 pero antes siempre visitaba a Angelelli porque lo conocía desde los 12 años. Siempre me comentó que en La Rioja la pastoral de Angelelli siempre fue rechazada por grupos poderosos terratenientes, empresarios que calumniaban a monseñor Angelelli reiteradamente en el diario El Sol.

En la diócesis recibían constantemente amenazas de la triple A, después del 24 de marzo del 76´ fue diferente, ya no era solamente difamaciones sino que los paraban cuando transitaban, se sentían presionados y vigilados, les grababan las homilías, entre otras cosas”.

A lo largo de sus respuestas explicó que en junio del 76 murió su padre, “en esa oportunidad estuve con mi hermano mucho tiempo y nos dijo que tenía mucha preocupación y tenían miedo de viajar de noche, por eso la hermana Lili y Gabriel viajaron de día. Me contó que tuvieron problemas en una misa de Angelelli y que el jefe de la base le dijo que estaba haciendo política, a partir de ahí creo que suspendieron las misas de la base”.

María Cristina Murias, comentó que luego de enterarse del asesinato de su hermano, una señora “Cata” que ayudaba a su hermano con el cine parroquial, previo a que Murias y Longuevill viajaran con las personas que los buscaron la noche del asesinato, Murias le dijo que “si mañana no venimos avísenle al obispo y búsquenos”.

Además añadió que “luego de la muerte de Carlos una de las hermanas me dijo que ella había escuchado que quien grababa las homilías era Pezzeta”. Entre los nombres que surgieron en sus respuestas, Lázaro Antonio Aguirre, Domingo Benito Vera, comodoro Vario Ángel Ricardo Pezzeta, entre otros.

“Lo que mi hermano me contó es de que los curas de la diócesis de Angelelli eran muy pocos los riojanos, por eso estos cruzados de la fe que los perseguían y que nadie los investigó, porque fueron los instigadores de esto, y la persecución viene desde el año 72” declaró Murias.

Por último expresó que “la muerte de mi hermano fue irreparable, injusta e inesperada porque no tenía nada que ver con la subversión, ni con la guerrilla, su único pecado era denunciar la corrupción que había”.

Declaración del segundo testigo

Por su parte, el padre Pradella dijo que “en situación de derecho la Iglesia riojana actuaba con libertad, sin interferencias y sin dificultades, con el gobierno de facto comenzamos a sufrir graves persecuciones en la persona del obispo de muchos sacerdotes y de laico.

Los medios de comunicación como el diario El Sol permanentemente nos acusaba de subversivos que era una manera de desfigurar la Iglesia frente a la sociedad. Otro tipo de presiones eran los allanamientos que sufríamos los sacerdotes en nuestra parroquias que yo he sufrido”.

Asimismo, el padre Pradella comentó y detalló que en el invierno del año 1978 allanaron la parroquia de San Blas de los Sauces “yo no me fijé mucho en los rostros porque estaba atento de los movimientos porque no quería que me implantaran pruebas para culparme de algo, porque normalmente ese era el mecanismo que utilizaban.

La última parte del allanamiento fue en el archivo parroquial donde yo reiteré el pedido de que no lo hicieran porque estaba protegido y quien comandaba el allanamiento me dijo `yo conozco muy bien el derecho canónico porque he sido seminarista´, eso fue lo que yo relaté en el obispado y luego hice la denuncia por la violación del archivo. Yo a Pezzeta nunca lo conocí, pero cuando puse la denuncia a mí me dijeron que podía ser un tal Pezzetta” explicó Pradella.

Por último, el padre aseguró que los hostigamientos y persecución en San Blas de los Sauces “fue hasta la Guerra de las Malvinas y yo estuve en ese lugar hasta el 85”. La audiencia continuó por la tarde a partir de las 17 con el testimonio de Luis Alberto “Chacho” Corzo.

Fuente: El Independiente
Foto: Aníbal de la Vega

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