jueves, 21 de noviembre de 2013

CON LAS VELAS BAJAS

Por Félix R. Guerrero – Navegar en las turbulentas aguas de esta Costa sin mar ni playas, es tarea difícil para un viajero experto, tanto mas para un marino novato. Un golpe de timón adverso puede desbaratar el viaje. Pero hay que seguir viajando. Es la ley del navegante.


La rutina del barco es una medicina excelente para los corazones dolidos y también para las cabezas doloridas; yo la he visto calmar - al menos durante cierto tiempo- a los espíritus más turbulentos. Hay salud en ella, y paz, y satisfacción por la ronda cumplida; porque cada día de la vida del barco parece cerrar un círculo dentro de la inmensa esfera del horizonte marino.

J.CONRAD


He replegado las velas sobre el mástil mas pequeño, pero no quito mi vista del horizonte: allí se revuelcan montañas de espuma amenazante; vuelvo mi vista atrás, la historia viene empujando implacablemente trayendo en su proa el polvo de los siglos. No se nos permite parar.

Debo encontrar la palabra justa, el lenguaje adecuado. Debo ajustar la brújula de los sentimientos, de las precepciones colectivas, de las interpretaciones actuantes. No hay lugar para el error, pero el que camina, en algun momento pierde el paso y cae pero pero sabe que es preciso levantarse y seguir caminando. Quien yace indiferente en el suelo no sufre de estos  trabajos.

Nuestra comunidad costeña posee una rica tradición cultural, que como la de todos los pueblos andinos y pre-andinos está en estrecha relación con el contexto geográfico en que está cimentada. Su  fisonomía social está impregnada en el  espítitu mítico que atesoran las profundidades de las quebradas y las alturas de las cumbres infranquebles al paso del profano.

Pero a ese espíritu mítico hay que buscarlo en los mayores que vivieron pastoreando cabras quebradas adentro. Las nuevas generaciones, en la medida en que fueron bajando al llano y a la modernidad fueron perdiendo esa cosmovisión de la vida y la naturaleza. A manos de la “civilización”, el consumismo y sus trampas se fue perdiendo paulatinamente la noción racional de vida y muerte. Sartre dice. “La emoción es un modo de ser de la conciencia. Sin embargo, una y otra representan actitudes diferentes. La emoción emerge en circunstancias en las que la adversidad sobrepasa nuestras fuerzas, trasladándonos a un ámbito afectivo y mágico que reúne una tristeza pasiva y un abandono de la responsabilidad. La soberanía de la conciencia, en cambio, se restablece cuando se disuelve el estado emocional y se desvanecen las relaciones mágicas con el mundo”.

He estado esperando pacientemente que se restablezcan las emosiones exacervadas y aflore en plenitud la soberanía de la conciencia. Conciencia de vida y muerte. De vida conciente y de muerte digna.

Muchas veces hemos dicho desde FM LA BOCONA, que acá en La Costa no nos sobra ningún habitante; que lamentamos la partida natural de nuestros enfermos y ancianos cuando les llega su hora. Pero jamás nos resignaremos ni aceptaremos pasivamente una muerte evitable.

Se me ha pedido que respete la muerte de los muertos; yo pido que se respete la vida de los vivos. De lo primero me hago cargo. ¿Aguien se hizo cargo de lo segundo? Pregunto porque siguen sucediendo accidentes de transito en La Costa y en la Provincia.

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